Preguntas frecuentes

Aunque ambos están provocados por un virus, el resfriado y la gripe tienen síntomas diferentes. Los síntomas de la gripe suelen aparecer de manera repentina, mientras que los del resfriado se manifiestan más lentamente.

Los síntomas del resfriado normalmente empiezan con un dolor de garganta, que suele durar de uno a dos días, y da paso a síntomas nasales y congestión nasal, además de tos. La fiebre es poco común en adultos, pero un poco de fiebre es posible. Los niños son más propensos a tener fiebre con el resfriado.

Los síntomas de la gripe, que se manifiestan con mayor rapidez que los síntomas del resfriado, incluyen fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza, dolor muscular, cansancio, congestión nasal y tos. Los principales síntomas de la gripe mejoran gradualmente al cabo de dos a cinco días, pero no es extraño sentirse débil durante una semana o más. La gripe estacional no está generalmente asociada a diarrea y vómitos, al menos en adultos. Sin embargo, estos síntomas aparecen con la gripe estomacal, que es un término popular aunque inexacto para referirse a la gastroenteritis vírica.

La mayoría de personas contrae cada año de dos a cuatro resfriados. Los niños suelen tener resfriados con más frecuencia que los adultos porque aún no han desarrollado su sistema inmunitario.

Los niños se resfrían menos a medida que crecen porque su sistema inmunitario se fortalece. Los resfriados son generalmente más comunes en los meses más fríos, cuando los niños están en el interior, en contacto constante unos con otros. Los niños más pequeños tienden a coger resfriados con más facilidad, debido a que tienen que desarrollar su sistema inmunitario para hacer frente a los numerosos virus del resfriado que circulan por su entorno. Los niños con hermanos mayores y los que asisten a guarderías tienden a contraer más resfriados.

No existe una cura para el resfriado común. Lo mejor que puedes hacer es tratar los síntomas para que tu hijo pueda volver a la normalidad lo antes posible. Por lo general, los síntomas son peores durante los primeros dos o tres días y luego empiezan a moderarse.

Los síntomas del resfriado pueden tratarse con analgésicos/antipiréticos como el paracetamol o el ibuprofeno para aliviar dolores y molestias, dolor de cabeza y fiebre.

Actualmente, no existe ninguna vacuna contra el resfriado común. Existe una contra la gripe, pero no produce ningún efecto en los resfriados.

No hay una cura contra el resfriado. Pero, puedes tratar sus síntomas:

  • Bebe abundantes líquidos (evita los que contengan cafeína, como el café, el té y los refrescos de cola) para ayudar a que el moco drene sin problemas.
  • Haz gárgaras con agua salada para aliviar el dolor de garganta.
  • Los descongestionantes pueden ayudar a contraer los vasos sanguíneos dilatados de la nariz.
  • Los sprays nasales de agua de mar también pueden ayudar a disminuir la congestión nasal y a eliminar la mucosidad.
  • El paracetamol y el ibuprofeno reducen la fiebre y el dolor de cabeza.
  • Para la tos leve, puede ayudarte beber agua y zumos de fruta
  • Evita las zonas con humo.

La decisión es tuya, pero ten en cuenta lo siguiente: si estás enfermo, te será difícil trabajar y rendir al nivel normal. Además, expones a los que te rodean a contagiarse, sobre todo en los dos primeros días del resfriado (días en que el resfriado es más contagioso). Si te quedas en casa cuando estás enfermo, ayudas a detener la propagación de gérmenes.

Hay otro factor a tener en cuenta: si intentas seguir con tu ritmo habitual, en vez de quedarte en casa, podrías empeorar, lo que requeriría un período de recuperación aún mayor.

En resumen, no. La única manera de coger un resfriado común es por un virus. Entonces, ¿por qué las personas enferman con mayor frecuencia durante el invierno? No hay una respuesta tajante a esta pregunta, pero lo cierto es que, cuando hace frío afuera, solemos pasar más tiempo en el interior, unos con otros, y de ese modo es más fácil que los virus se propaguen.

También hay pruebas de que los virus se transmiten más fácilmente en el aire seco, que es exactamente lo que se genera cuando se enciende la calefacción. Independientemente de la temperatura, son los virus del resfriado lo que causa el resfriado, no la temperatura exterior.

Alergia es el término que se usa para describir la reacción del cuerpo ante un determinado alimento o sustancia del entorno. La mayoría de las sustancias que causan alergia no son perjudiciales ni tienen ningún efecto en las personas que no son alérgicas.

Cualquier sustancia que provoque una reacción alérgica se denomina alérgeno. Algunos de los alérgenos más comunes son:

  • el polen
  • los ácaros del polvo doméstico
  • el moho
  • las mascotas
  • los frutos secos

Una alergia se desarrolla cuando el sistema inmunitario reacciona contra un alérgeno como si de una amenaza (una infección) se tratase, y produce anticuerpos para expulsar el alérgeno mediante una reacción denominada respuesta inmunitaria.

La siguiente vez que una persona entra en contacto con el alérgeno, el cuerpo recuerda la exposición anterior y produce más anticuerpos. Esto también provoca la liberación de sustancias químicas en el cuerpo que producen una reacción alérgica.

Las reacciones alérgicas no aparecen la primera vez que se entra en contacto con un alérgeno, sino en un momento de contacto posterior.

Esto se debe a que el sistema inmunitario, primero, tiene que desarrollar la sensibilidad al alérgeno, antes de que se convierta en alérgico a él. Dicho en otras palabras, el sistema inmunitario tiene que reconocer y memorizar el alérgeno (por ejemplo, el pelo de los animales o el polen). Este proceso se conoce como sensibilización.

Las reacciones alérgicas habituales conllevan irritación e inflamación (hinchazón) corporales. Los síntomas pueden incluir:

  • nariz congestionada
  • estornudos
  • tos
  • picor de ojos, nariz o garganta
  • ojos llorosos
  • sibilancias
  • dificultades respiratorias
  • asma
  • eccemas

Es importante recordar que estos síntomas también pueden estar ocasionados por otras enfermedades, así que contacta con tu médico si no estás seguro de la causa de los síntomas.

Las vacunas contra la alergia, o inmunoterapia, ayudan al cuerpo a acostumbrarse a los alérgenos (las sustancias que provocan una reacción alérgica). No curan las alergias, pero con el tiempo los síntomas mejoran y es posible que las reacciones alérgicas no se manifiesten tan a menudo.

También denominada “inmunoterapia con alérgenos”, las vacunas para tratar la alergia pueden ser beneficiosas para las personas que no respondan bien a los medicamentos orales para la alergia, o que padezcan los síntomas durante más de tres meses al año.

La inmunoterapia con alérgenos actúa exponiendo el cuerpo lentamente a un alérgeno, para que pueda desarrollar una inmunidad contra el agente irritante. Con el tiempo, la cantidad de alérgeno suministrada en cada vacuna se incrementa, a la vez que disminuye la frecuencia de las vacunas, hasta que los síntomas mejoren. Por favor, ponte en contacto con tu médico para obtener más información sobre la inmunoterapia con alérgenos.

En gran parte depende de la cantidad de agentes a los que se tenga alergia y de la gravedad de los síntomas. En general, las vacunas de inmunoterapia con alérgenos son útiles para las alergias a las picaduras de abeja, al polen, a los ácaros del polvo, al moho y a la caspa animal. No hay pruebas que demuestren que funcionan para las alergias a los alimentos, a los medicamentos o al látex.

Primero, intenta evitar en la medida de lo posible la exposición a los alérgenos a los que eres sensible.

Si tienes la nariz congestionada debido a un proceso de alergia estacional (fiebre del heno) o de rinitis alérgica, los sprays nasales descongestionantes son una forma efectiva de aliviar los síntomas nasales.

Si tienes alergia al polen, además de evitar el alérgeno, puedes usar el aire acondicionado para evitar que entre en tu casa. Para los ácaros del polvo, pon fundas contra el polvo en tu colchón y tus almohadas. Si eres alérgico a las mascotas, intenta mantenerlas fuera del dormitorio.

Existen muchos tipos de alérgenos comunes, por ejemplo:

  • polen
  • moho
  • caspa animal
  • polvo
  • marisco
  • huevo
  • látex

Las picaduras de insectos, las joyas, los cosméticos, las especias y otras sustancias también pueden provocar reacciones alérgicas.

Hay algunas personas que pueden desarrollar reacciones similares a las de una alergia ante las temperaturas altas o bajas, la luz solar u otros desencadenantes ambientales. A veces, una sola fricción (como un roce o una caricia intensa en la piel) puede provocar una reacción alérgica como ronchas (urticaria).

En la mayoría de las personas, las alergias aparecen por primera vez durante la lactancia o la niñez. Los trastornos alérgicos preceden la lista de las enfermedades crónicas infantiles.

Cualquier niño puede llegar a ser alérgico, pero los niños de familias con antecedentes de alergia son más propensos a serlo. Los niños pueden heredar la tendencia a ser alérgicos de sus padres, pero solo algunos de ellos desarrollarán una enfermedad alérgica activa.

Las alergias se pueden presentar de muchas formas en los niños, como por ejemplo:

  • erupciones en la piel (dermatitis atópica o eccema)
  • rinitis alérgica estacional/perenne (también conocida como fiebre del heno)
  • alergias a alimentos
  • asma

La rinitis alérgica es la más común de todas las alergias infantiles. Causa moqueo, picor en la nariz, estornudos, goteo nasal y congestión nasal. Puede ocasionarse en cualquier época del año.

Si tus alergias se intensifican en algunas épocas del año (alergia estacional), puede que seas alérgico al polen. En la primavera, los árboles polinizadores son generalmente los culpables de las alergias. En verano, la hierba y la maleza son los principales productores de polen; mientras que en otoño es la maleza, especialmente la ambrosía.

Si tus síntomas suelen a durar todo el año (alergia perenne), puede que seas alérgico a los ácaros del polvo, a la caspa de las mascotas o al moho. Al aire libre, el moho generalmente alcanza su punto álgido a finales de verano y principios de otoño, pero puede permanecer a lo largo de todo el año.

Es posible ser alérgico a más de un agente y tener tanto alergias de temporada como durante todo el año. De hecho, es común que las personas que tienen alergias sean alérgicas a más de un desencadenante.

Por lo general, la causa de la fiebre del heno es el polen producido por la hierba, los fresnos y los tilos de hoja pequeña. La fiebre del heno es una reacción alérgica del organismo a los fresnos, que pertenecen a la familia de las plantas oleáceas.

El contacto con cualquiera de estas plantas puede producir más alergia estacional y al polen:

Flores/hierbas

Amaranto (bledo), manzanilla, crisantemos, margaritas, vara de oro, girasoles normales.

Arbustos/vides

Cipreses, vid del jazmín, enebro, glicinias.

Árboles

Aliso, fresno (macho), álamo temblón (macho), haya, abedul, arce negundo (macho), cedro (macho), álamo de Virginia (masculino), olmo, nogal americano, arces rojo y plateado (macho), morera (macho), roble, olivo, palma (macho), pacano, pino, álamo (macho), sicomoro, nogal, sauce (macho).

Hierbas

Césped, festuca, hierba Johnson, hierba June, pasto ovillo, centeno perenne, pasto castillito, pasto salado, alestas, fleo.

Malezas

Bardana, ambrosía, cardo ruso, artemisa.

La tendencia a desarrollar alergias acostumbra a ser hereditaria, lo que significa que puede transmitirse a través de los genes. Sin embargo, solo porque una persona o su pareja tengan alergias no significa necesariamente que sus hijos las vayan a heredar con certeza.

Una alergia específica generalmente no se transmite de padres a hijos. Sin embargo, si ambos padres tienen alergias, es posible que los hijos también las padezcan. La probabilidad es mayor si la madre es alérgica.

Las alergias pueden pasar factura en muchos aspectos de la vida de una persona, por ejemplo, cuasando cansancio y fatiga. Es normal tener sueño a menudo durante el día, debido a que los conductos nasales están bloqueados y eso altera los patrones de sueño. Comúnmente, esto se conoce como “síndrome de tensión-fatiga alérgica”.

Algunos tipos de dolor de cabeza tienen una base alérgica, pero la mayoría no. Antes de ver a un alergólogo-inmunólogo, acude a tu médico para descartar otras causas más comunes del dolor de cabeza.

La sinusitis es una inflamación o infección del revestimiento de los senos paranasales, es decir, los espacios huecos de los pómulos y alrededor de los ojos.

Hay cuatro pares de senos en la cabeza:

  • dos senos detrás de la frente
  • dos en el puente de la nariz, uno a cada lado
  • dos detrás de los ojos
  • dos detrás de los pómulos

Los senos se comunican con las fosas nasales y ayudan a controlar la temperatura y el nivel de agua del aire que llega a los pulmones. Por lo general, el moco que producen naturalmente por los senos se filtra hacia la nariz a través de pequeños canales.

La sinusitis puede producirse cuando estos canales se bloquean porque los senos se han infectado e inflamado. Los senos situados detrás de los pómulos (los más grandes) son los que sufren este problema con más frecuencia. Las infecciones de los senos a menudo derivan de un resfriado y pueden provocar dolor y presión en la frente, los ojos y la zona de la mandíbula, lo cual puede causar un dolor similar al dolor de muelas.

Si sientes dolor y presión en la cara y tienes la nariz tapada o moqueo, probablemente tengas sinusitis. También puedes sentir un aumento en el dolor y la presión en la cara al inclinarte hacia adelante o mover la cabeza. Si notas un dolor intenso en los senos o tienes dolor de cabeza, fiebre o secreción nasal espesa, contacta con tu médico.

Otros síntomas comunes de la sinusitis son:

  • dolor y sensibilidad en los senos faciales
  • rinorrea o goteo nasal
  • nariz tapada
  • fiebre
  • dolores de cabeza
  • mal aliento
  • secreción nasal espesa
  • tos

La sinusitis puede estar causada por:

  • virus
  • bacterias
  • alergias
  • obstáculos mecánicos

Las causas más comunes son los propios virus que producen el resfriado común. Muchas personas con alergias nasales como rinitis alérgica, por ejemplo, son propensas a padecer sinusitis recurrentes o duraderas. Los pólipos nasales, los objetos extraños (generalmente en niños), los problemas estructurales en la nariz, como un tabique desviado, y otras enfermedades también pueden bloquear los conductos nasales, lo que aumenta el riesgo de padecer sinusitis.

Existen varios modos de reducir las probabilidades de contraer sinusitis:

  • Tratar la congestión nasal causada por resfriados o alergias lo antes posible. Esto puede ayudar a evitar que se desarrolle una infección bacteriana en los senos nasales.
  • Evitar el contacto con personas que padezcan resfriados u otras infecciones respiratorias de tipo vírico. Si entras en contacto con personas que padezcan estas infecciones, lávate las manos con frecuencia, sobre todo después de estar en contacto con las personas infectadas.
  • Evita los cigarrillos, los puros y el tabaco de pipa en casa y en el lugar de trabajo. El humo provoca la inflamación de las membranas de la nariz y los senos, irritándolos.
  • Si tienes alergias, evita los agentes que desencadenan los ataques de alergia. También podrías plantearte hablar con tu médico sobre las vacunas contra la alergia (inmunoterapia).
  • Evita respirar aire seco. Una buena idea es usar un humidificador en casa y en el trabajo para aumentar la humedad en el aire.

En general, lo que sirve para prevenir los resfriados también ayuda a prevenir la sinusitis aguda. El mejor consejo es llevar un estilo de vida saludable: no fumar, hacer ejercicio regularmente, seguir una dieta sana rica en vitaminas, exponerse al aire fresco, dormir las horas necesarias, limitar el consumo de alcohol y evitar el estrés. Esto fortalece el sistema inmunitario y ayuda a prevenir enfermedades.

En casos no complicados, los síntomas de la sinusitis empiezan a desaparecer al cabo de unos pocos días. La sinusitis puede ser aguda (de corta duración) o crónica (de larga duración). La mayoría de sinusitis víricas agudas por lo general desaparecen por sí solas al cabo de unos 10 a 14 días.

No obstante, si la inflamación no desaparece por completo y los síntomas de la sinusitis (como dolor intenso en los senos, dolor de cabeza, fiebre y secreción nasal espesa) no mejoran o empeoran, es probable que hayas desarrollado una sinusitis bacteriana, que puede requerir tratamiento con antibióticos. Por lo tanto, deberías visitar inmediatamente a tu médico.

Los antibióticos no sirven para las infecciones víricas, por lo que no curan la sinusitis causada por un virus. Sin embargo, la sinusitis bacteriana sí puede ser tratada con antibióticos. Probablemente te sentirás mejor en pocos días, pero algunos de los síntomas pueden durar varias semanas. Es posible que tengas que tomar medicamentos durante más tiempo si padeces sinusitis crónica.

Los medicamentos más utilizados para tratar la sinusitis incluyen una combinación de:

  • Antibióticos, como la amoxicilina, que matan las bacterias.
  • Descongestionantes, que contraen los vasos sanguíneos pequeños dilatados y la inflamación de las membranas mucosas de la nariz, como la xilometazolina.
  • Analgésicos antipiréticos, como el paracetamol o el ibuprofeno, para aliviar el dolor y la fiebre.
  • Mucolíticos, que diluyen el moco.
  • Corticosteroides, como la prednisona o la beclometasona, que reducen la inflamación de los conductos nasales. Algunos de estos se utilizan como spray nasal de inhalación.

El mejor consejo es mantenerse caliente y no realizar actividades extenuantes. Además, hay distintas cosas que se pueden hacer en casa para ayudar a aliviar los síntomas:

  • Beber abundantes líquidos.
  • Evitar ambientes con humo.
  • Colocar una toalla húmeda y caliente o un paquete de gel en la cara durante 5 a 10 minutos varias veces al día.
  • Respirar aire cálido y húmedo de una ducha de vapor, un baño caliente o un fregadero lleno de agua caliente.
  • Usar agua de mar para hacer lavados nasales ayuda a mantener las fosas nasales abiertas y expulsar las secreciones nasales y los virus y las bacterias atrapadas en el moco.

Si los síntomas perduran o empeoran, como el dolor en los senos, dolor de cabeza, fiebre y secreción nasal espesa, por favor consulta a tu médico de inmediato.

Las infecciones víricas que derivan en sinusitis pueden ser contagiosas, mientras que la sinusitis bacteriana generalmente no lo es.

Es importante recordar que la mayoría de infecciones de las vías respiratorias superiores (los resfriados comunes) provocan congestión nasal, que puede comprometer los senos. Si la infección vírica en los senos se prolonga mucho más de la duración normal de un resfriado, es posible que derive en una sinusitis vírica. Estos virus son muy contagiosos y es muy posible que causen un resfriado o una sinusitis en las personas que entren en contacto con ellos.

La sinusitis bacteriana aparece con mayor frecuencia como una complicación de un virus del resfriado común. Las bacterias que normalmente están presentes en la nariz y la garganta se aprovechan de la infección vírica para invadir los conductos nasales inflamados. Estas bacterias que producen la sinusitis pueden transmitirse de persona a persona, pero no provocarán una infección a no ser que se den las circunstancias adecuadas. A diferencia de los virus del resfriado, la mayoría de las personas que entren en contacto con alguien que padece sinusitis no desarrollarán la infección, incluso aunque estén expuestas a la bacteria.

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